¡El atípico barrio de San Nicolás!

Des personnes marchant dans la rue St Nicolas
Francis Giraudon
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Antiguo barrio de pescadores, el barrio de St-Nicolas, encajado entre la estación y el Puerto Viejo, posee un encanto especial con sus calles adoquinadas, su preciosa plaza arbolada y sus casas enclavadas bajo pórticos antiguos. ¡Disfruta de la tranquilidad de esta zona peatonal para hacer una parada de compras y relajación!

Durante el día, un ambiente relajado y bohemio...

 
Con su ligero aire de pueblo, su panadería, su carnicería y sus restaurantes con terrazas intimistas, el barrio de St-Nicolas vive a su propio ritmo, no lejos de la efervescencia de los muelles del Puerto Viejo. Con ligeros toques bohemios, con sus galerías de arte y librerías, sus tiendas de segunda mano, sus preciosos escaparates y su puesto de venta de discos al aire libre, es el lugar perfecto para relajarse y pasear al aire libre...  
A la hora de comer, el murmullo de las conversaciones en las terrazas y el tintineo de los cubiertos despiertan el apetito... ¿Qué tal si te tomas algo de tiempo para sentarte? Sus preciosas calles peatonales y su emblemática place de la Fourche son el escenario perfecto para una comida al aire libre.


¡Los rastros del barrio de St-Nicolas!


Si te encantan las antigüedades e ir a la búsqueda de tesoros únicos, debes acudir a la plaza de La Motte Rouge. La venta de antigüedades de los profesionales tiene lugar los jueves y los sábados en la plaza de la Motte Rouge, a la sombra de los árboles. Aquí encontrarás los cómics de tu infancia, postales antiguas de la región o incluso las pequeñas herramientas de antaño: desde la que permite sujetar la «para de cordero» hasta los pequeños barriles de madera, o desde vasos para cualquier bebida hasta una infinidad de cubiertos de plata grabados con el monograma familiar... En definitiva, en este lugar, no muy lejos del Puerto Viejo, ¡te sentirás como si vivieras en la Rochelle de antaño!
Pero también aquí se inaugura cada verano un mercado de artesanos y creadores. A largo de sus bonitas cabañas de madera blanca disfrutarás de deambular entre ellas durante tu paseo.      


¡La emblemática Guignette!


Al caer la tarde, empieza la noche pasando por la Guignette. Muy conocida en La Rochelle y fuera de ella, esta bodega de vino es una toda una institución en la ciudad. Ademas, ¡el pasado 2018 celebró sus 85 años! Situada en una antigua herrería, la Guignette continúa aún hoy la tradición del lugar, cuya decoración constituye el testimonio de varias décadas de la vida del barrio. Desde 1998, La Guignette es el nombre de una bebida elaborada con vino*, que se ofrece en una degustación: la verde de manzana, la roja de frutos rojos, la amarilla de cítricos...
Con el tañido de la campana, que anuncia el cierre de La Guignette, los más juerguistas continúan la noche hasta altas horas de la madrugada en los bares cercanos o, en temporada alta, ¡en la taberna de la Belle de Gabut!  


¿Vamos?


* El abuso del alcohol es peligroso para la salud, a consumir con moderación