Las 5 visitas obligadas para hacer en La Rochelle

Les 5 incontournables
Francis Giraudon
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¿Qué hacer en La Rochelle en las vacaciones o durante un fin de semana? Entre el océano y el patrimonio cultural, La Rochelle se descubre en cualquier época del año... ¿Quieres que te mostremos nuestros lugares más emblemáticos para disfrutar en la Ciudad Blanca durante un día, un fin de semana o por qué no durante un periodo de tiempo más prolongado?

1. Descubrir los sabores locales del mercado 

Es impensable pasar unos días en La Rochelle sin hacer un recorrido por las Halles, ¡uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad! Un pequeño mercado a la antigua, las Halles son una mezcla perfecta de autenticidad y encanto: patatas de la isla de Ré, pescado recién pescado o las ostras locales, ¡aprovecha la oportunidad para abastecerse de los sabores rocheleses!

Pasea entre los coloridos puestos y pide consejo a los productores para realzar sus buenos productos. Para un picnic o para preparar una cena con los amigos: ¡todo lo que necesitas para una comida sabrosa está en estos puestos!

El truco: Te recomendamos hacer tus compras temprano: ¡así podrás disfrutar de una selección de los productos más frescos!

2. Degustar una comida gourmet en el restaurante Les Flots

Enfrente del Puerto Viejo de La Rochelle se erige una auténtica institución desde 1945: el restaurante Les Flots. Aquí tendrás la garantía de descubrir platos deliciosos y refinados, ¡que harán las delicias de los paladares más exigentes! Reserva una mesa con vistas al Puerto Viejo y elige entre los sabores marinos de la carta. Uno de los favoritos es la pera escalfada y helado al azafrán de Poitou: ¡no hace falta decir nada más! 

El truco: ¡Mejor reservar con antelación, sobre todo, si quieres una experiencia única en pareja!

3. Probar la especialidad de la Rochelle

Aviso a los gourmets: ¡no podréis resistir la llamada de los pavés de chocolate de La Rochelle! Dirígete a la rue de l’Escale y, más específicamente, a la chocolatería Criollos para un descubrimiento lleno de sabores... Sébastien y Nathalie te atenderán para que puedas degustar su dulce sabor: el pavé de chocolate de la Rochelle. Convertido en la especialidad de La Rochelle, ¡este pequeño cuadrado de avellanas y cacao es el regalo perfecto que nunca falla!

El truco: El pavé de chocolate de La Rochelle es un guiño a los adoquines de la calle, provenientes de los lastres de embarcaciones ¡de todas partes del mundo!

4. Subir a lo más alto de la torre Saint-Nicolas

Visita obligada al Puerto Viejo para descubrir las tres torres de La Rochelle: ¡las guardianas de la ciudad! Sube a lo más alto de la Torre Saint-Nicolas, la más alta, para disfrutar de una vista de 360 grados del puerto y de La Rochelle. Si te apetece, no dudes en entrar a la Torre de la Chaine y a la Torre de la Lanterne para completar tu excursión del Puerto Viejo de La Rochelle.

El truco: Adquiere el pase que te permite acceder a las tres torres ¡para ver el Puerto Viejo y La Rochelle desde todos los ángulos! 


5. Maravillarse en el Aquarium de La Rochelle

¿Cómo visitar La Rochelle sin detenerse en el famoso acuario? Reconocido como uno de los acuarios privados más grandes de Europa este espacio dedicado a la vida marina atrae a los apasionados de la vida submarina. Recorre en familia los pasillos del acuario para descubrir sus 12 000 especímenes. No te pierdas el túnel de las medusas y ármate de valor para acercarte a los tiburones. ¡Niños y adultos saldrán de la visita con los ojos llenos de estrellas!

El truco:  A principios de verano, el Aquarium libera en la isla de Ré a las tortugas que había recogido por haberse quedado varadas durante el invierno: ¡un momento mágico al que puedes asistir!
 

Para una escapada de 48 h y más

¿Por qué no escaparse durante una tarde o un fin de semana a la preciosa isla de Ré? A unos diez minutos de La Rochelle en coche, a apenas un poco más en bicicleta (insertar enlace a los Paseos en bicicleta), la isla de Ré tiene kilómetros de paisajes salvajes entre marismas y playas de arena fina. Dirígete a Saint-Martin-de-Ré para pasear por sus callejuelas con aromas de malva real y contemplar el océano Atlántico desde las murallas para una pausa con sabor a mar. 
¿Exploración de las marismas o relajación en alguna de las playas de la isla? Explora la bella Rétaise de norte a sur para apreciar el encanto de sus variados paisajes. ¡No olvides llevarte tu cámara de fotos!

El truco: No dudes en desplazarte con la lanzadera, que conecta todos los municipios de la isla de Ré por la módica suma de 1 € el trayecto.