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Patrimonio para ver

El Puerto Antiguo

Desde el siglo XIII el puerto de La Rochelle está ubicado aquí.

Es probable que desde sus orígenes estuviera fortificada. Las torres que subsisten datan de los siglos XIV y XV.

Han sobrevivido a la destrucción de la muralla después del asedio de 1628. Están a cada lado de la entrada, la tour Saint-Nicolas, la más alta y la tour de la Chaîne, y más adelante, unida a esta última por una cortina o muralla, la tour de la Lanterne faro y defensa a la vez.

Las calles con arcadas (arcos)  

Uno de los encantos de La Rochelle es, sin lugar a dudas, sus calles con arcadas, particularidad propia de una ciudad cuya vocación mercantil se despertó desde su nacimiento.
Exponer sus mercancías protegiéndolas contra las intemperies es una preocupación del comerciante local que debía sin embargo pagar una tasa a la comunidad para poder usar este espacio con fines comerciales.

Casas medievales y hoteles privados

La riqueza architectural de La Rochelle se ilustra por una fuerte concentración en el conjunto de las calles del casco  hostórico y casas datadas de los siglos XV y XVIII.
Casas pavonadas y pizarra de Edad Media, riqueza de las fachadas de piedra esculpida de los siglos XVI y XVII, sobriedad y nobleza de las grandes mansiones de armadores del siglo XVIII.

La Grosse Horloge

Antiguo pórtico de la muralla que separaba el puerto del casco antiguo.

La base importante del siglo XIV conllevaba dos entradas, una para los peatones y otra para los tiros de caballos hasta 1672, hasta la fecha  habían construido sólo una arcada.  Además, en 1742 estos techos con plementerías fueron remplazados por una cúpula ornada con pilastras, pequeñas columnas y Cupidos soportando mapamundi y banderas.

Casa Henri II
 

Fue cunstruida para Hugues Pontard cuyo hijo François será alcalde de La Rochelle en 1567, en un estilo «antiguo» sabio mezclando columnas, frontones y techos con artesonado.
Esta realización no tiene nada de ordinario para el siglo XVI porque la Casa Henri II... ¡no es una casa! Sus galerías superpuestas son simplemente pasillos estrechos alargando la torrecilla de la escalera de la vivienda a la derecha y ligando el escritorio ubicado arriba en el pabellón a la izquierda.
Así que esta fachada sin profundidad es un elemento de decoración monumental, una arquitectura de sueño cuyos techados y tragaluzes simulan, para los invitados de Huges Pontard, una vivienda extraordinaria dominando el jardín: una obra excepcional y única en la historia del Renacimiento francés, imaginada por un maestro francés a mediados del siglo XVI.

La Bolsa

Sede de la Cámara de Comercio desde 1760 hasta 2002. Edificio del puro siglo XVIII con dos alas religadas por una galería con columnas, así delimitando un patio donde la rosa de los vientos recuerda los bajorrelieves (trofeos, anclas, remos, sextantes) homenajes al tráfico marítimo, fuente de la riqueza de la Rochelle. 
Toda su belleza reside en la perfecta exactitud de sus proporciones, en la simplicidad armoniosa de líneas que la convierten en uno de los monumentos más acabados de la ciudad.

El Palacio de Justicia

Fue reconstruido en el siglo XVIII en el emplazamiento del antiguo Palacio de Justicia erigido  por Enrique IV y fue acabado a principios de la Revolución. Este rey escribió en la fachada después de haber rascado las flores de lis, la inscripción todavía visible: “Templo de Justicia bajo el reinado de la Libertad y de la Igualdad, año II de la República Francesa”.
Presenta una fachada de estilo corintio delicadamente ornamentada, con poderosas columnas que suben directamente hasta el entablamento. En el interior, un corredor de ladrillos y piedras y algunas puertas con frontones subsisten de la primera construcción en 1604. Este edificio merecería ser visto desde otra perspectiva para revalorizarlo. Sin embargo, tiene un lugar predominante gracias a sus porches originales.

La iglesia Saint Sauveur 

Tras el incendio del primer edificio en 1418, se  construyó  un segundo; de estilo gótico flamígero del que sólo queda el campanario con un fragmento de pórtico. Desde 1650 a 1669 se realizó la reconstrucción de Saint-Sauveur  pero se incendió de nuevo en 1705 a excepción de  la fachada. Todo esto anticipa un edificio simple pero con mucho encanto cuyo interior muestra bóvedas de aristas y de ojivas.

La Catedral

Después del asedio de 1628 y su victoria, los católicos juzgaron oportuno convertir la antigua ciudad protestante en la cabeza de una diócesis. Por lo que necesitaba una catedral.
Jacques Gabriel hizo los planes pero murió justamente antes de que pusieran la primera piedra en 1742. Su hijo y sucesor Jacques-Ange Gabriel dirigió la construcción desde lejos, aconsejado en 1773 por una comisión de la que formaba parte Soufflot.
La falta de dinero interrumpió las obras varias veces. Finalmente, en 1784 el Obispo de Crussol d’Uzès pudo bendecir la catedral. En el interior, es conveniente citar las pinturas de la cúpula realizadas por William Bouguereau en el siglo XIX y por otro lado los exvotos de la Capilla de los Marinos pintada entre los siglos XVII y XVIII.  

El Campanario Saint Barthélémy

Esquina de las calles Pernelle y Aufrédy. Campanario gótico del siglo XV. Perrtenecía a la iglesia Saint-Barthélemy destruida en 1568 donde tenía lugar la elección del alcalde de La Rochelle cada año en el día de san Quasimodo.

La estación

Construida entre 1920 y 1922, es la última gran estación monumental que edifican los ferrocarriles estatales de Francia. En la época el proyecto sorprende por su amplitud para una ciudad que cuenta apenas con 30.000 habitantes.

Su torre, más alta que las del puerto también ha hecho correr muchos ríos de tinta. Hoy, la estación es objeto de un programa de renovación destinado  a  recuperar la majestad de su vestíbulo después de haber limpiado su fachada cuya decoración, dicho sea de paso,  está hecha de conchas, peces y cangrejos.

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